sábado, 8 de diciembre de 2012

El thriller (norte)americano de los años 90 en sus films invisibles u olvidados

Muy buenas, hoy no escribo yo en Fila Diez VIP, escribe "La Guadaña Cinéfila". Pasará por aquí de vez en cuando hablando de cine clásico u otras facetas del cine. No os lo perdáis, escribe de fabula.

Por la Guadaña Cinéfila como colaboración especial para FILA DIEZ VIP.


Cuando se piensa en el thriller estadounidense de los años 90, variante cine negro y policíaco, enseguida asoman a nuestro recuerdo una serie recurrente de destacados directores y sus más conspicuos trabajos: Tarantino y Pulp Fiction (o Reservoir Dogs), Bryan Singer y Sospechosos habituales, Jonathan Demme y El silencio de los corderos, Oliver Stone y JFK, Martin Scorsese y Uno de los nuestros (o El cabo del miedo), David Fincher y Seven, Michael Mann y Heat, Paul Verhoeven e Instinto básico…

         Incluso, ampliando un tanto los márgenes de nuestra selección y aceptando algunas muestras de thriller "de autor" (lo que no significa que los cineastas nombrados no lo sean), esto es, un cine en el que se mezclan los arquetipos y códigos más reconocibles del género con elementos "personales", atribuibles a la inefable mirada o el estilo de sus creadores, tenemos a David Lynch y Carretera perdida (o Corazón salvaje), los hermanos Coen y Fargo (o Muerte entre las flores), a Jim Jarmush y Ghost Dog…

         Bien. No está nada mal: sólo en esta selección tenemos horas y horas de cine de calidad, lo mejor probablemente que ha dado el género negro dentro de los límites temporales y espaciales referidos al principio (los años 90 en los Estados Unidos).

         Pero hay más, mucho más. Cineastas quizá no tan reconocidos o brillantes como los mencionados más arriba, algunos injustamente relegados al ostracismo después de uno o dos buenos títulos o, simplemente, nunca reivindicados en su justa medida. Y películas. Películas que siendo excelentes no consiguieron el beneplácito del público o que, a pesar de gozar de cierta notoriedad en su momento, se vieron eclipsadas por la llegada de una nueva hornada de títulos, una nueva corriente dentro del género o la irrupción de un nuevo gurú de la “modernidad” (el cineasta capaz de imponer un ¿nuevo? estilo visual o narrativo).

         Este pequeño estudio pretende exactamente eso: rescatar una serie de buenos thrillers de los años 90 que o nunca fueron valorados en su justa medida o han acabado siendo olvidados o, sencillamente, pasaron desapercibidos dentro de la siempre abultada cartelera cinematográfica.

         Como suele suceder en estos casos, algunos de los films serán apreciados y sobre otros se opinará que nunca debieron ser reivindicados aquí. Bien, si uno solo de los seguidores habituales de Fila Diez VIP descubre un film que no conocía y que le ha acabado resultando gratificante, daremos por bueno el tiempo y el esfuerzo invertidos en este dossier. Un dossier que se estructurará mediante la publicación periódica de un film, del que se incluirán su ficha técnica y una breve valoración crítica, sin olvidar algunas de las claves de su argumento o intenciones. Esperamos que sea de su agrado. 
Vamos con la primera película.
 


(A Simple Plan, 1998)

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA
Director: Sam Raimi. Productores: James Jacks y Adam Schroeder. Producción: Mutual Film Company y Savoy Pictures para Paramount Pictures, con la participación de BBC, Toho Company, UGC y TMG (USA/Gran Bretaña/Japón/Francia/Alemania). Guión: Scott B. Smith, según su propia novela. Fotografía: Alar Kivilo, en color. Diseño de producción: Patrizia von Brandenstein. Música: Danny Elfman. Montaje: Eric L. Beason y Arthur Coburn. Duración: 121 minutos. Intérpretes: Bill Paxton (Hank), Bridget Fonda (Sarah), Billy Bob Thornton (Jacob), Brent Briscoe (Lou), Jack Walsh (Tom Butler), Becky Ann Baker (Nancy Chambers), Gary Cole (Baxter), Chelcie Ross (Carl), Peter Syvertsen (Agente del FBI Freemont), Tom Carey (Dwight Stephanson).

Cuervos y corazones negros

Unos años antes de embarcarse en la trilogía del trepamuros de la Marvel, Sam Raimi confeccionó un riguroso thriller que recuerda de alguna manera a Fargo (hermanos Coen, 1996) y Aflicción (Paul Schrader, 1997), tanto por su ambientación (un pueblo nevado de la América profunda) como por la incisiva mirada con la que se radiografía la descomposición moral de sus personajes.

         Adaptación de una novela de Scott B. Smith, quien se encargaría también de confeccionar el estupendo guión (nominado para el Oscar), propone una historia de codicia, desconfianza y traición cuyo detonante será el descubrimiento de una bolsa llena de dinero por parte de tres habitantes de la pequeña comunidad rural: dos hermanos, Hank y Jacob, este último el típico tonto del pueblo (interpretado magistralmente por Billy Bob Thornton, también nominado), y el amigo de ambos, Lou, borracho, tosco e irascible a partes iguales.

         El plan sencillo al que alude el título no es otro que el de la decisión que toman los protagonistas de guardar el dinero en secreto a la espera de ver si alguien lo reclama para, si no es así, proceder a repartirlo entre los tres. Bien, entre los tres y las esposas de Hank y Lou, las cuales vendrán a añadir su propia cuota de recelos, desacuerdos y ambición al fatídico conjunto (véase la transformación de la apagada Sarah, ama de casa reconvertida en vil manipuladora a cargo de una más que convincente Bridget Fonda).

         Un plan sencillo se basa en un tono sereno y contenido bastante similar al de los dos films mencionados de Schrader y los Coen (como en estos, las puntuales secuencias de impacto y violencia se resuelven con una gradación que elude los excesos gratuitos tan frecuentes en el género), pero sus imágenes desprenden una mayor intensidad expositiva, resultando un film más accesible, menos seco.

         Injustamente olvidada, Un plan sencillo es una obra altamente reivindicable, tanto por su competente resolución formal (muy lejos de la grandilocuencia expresiva de los films más alucinados de su director -Darkman, Rápida y mortal-, sin caer por ello en la gris funcionalidad o la convención) como por su demoledora y negra visión de la condición humana. El magnífico reparto redondea los resultados del estimulante conjunto.

Por la Guadaña Cinéfila

1 comentario:

  1. Felicidades por recuperar esta película. La mejor obra de Raimi y para mí por encima de "Fargo". Una maravilla!.

    Saludos de http://eldiadelespectador.blogspot.com.es/

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